Otoño, cumpleaños y madres

Atrás queda España con su Madrid, con su montaña y con su costa. Llega el Otoño con nuestros cumpleaños y ausencias, con los regalos en las manos y los abrazos a distancia.

vuelta

Volvemos a Boston, aliviados pero tristes. Atrás quedan los encuentros y desencuentros, en la tierra de las remotas raíces. Lo que era todo, ahora es allá. Un verano de familias, de idas y de venidas, de amigos de la infancia y de hablar desde el corazón. Con malestares, pesares y muchas alegrías, y lo más importante el cariño que a veces se aprecia a largo plazo, tanto que a veces ya te has muerto.

Bendita esta vida de madre que te arrastra y lleva, que te llena y no se comprende, que siempre acusa de falta de recibo.

Hoy navegando en las horas muertas mientras se prepara la tormentosa y deseada actividad de la tarde, me encuentro en un blog con “el Síndrome de la progenitora tóxica”. Menos mal que no leí el dichoso blog antes del verano, habría acabado con lo que es todo y a veces es nada.

mama toxica

Yo sé lo que es tener una madre que unas veces es tóxica y otras es diosa. La quiero como nunca amaré a ningún ser humano y nunca he parado de buscarla, necesitando de su aprobado como del aire. Vamos, que nada nuevo, ya le pasó a mi padre. Pero no voy a martirizarla con todas sus culpas. Nunca pondré en duda que ella me ha querido. Soy madre y he aprendido a comprender.

Querido mundo, las madres no somos diosas, somos humanas, y erramos siguiendo modelos ajenos o cuando vemos que nuestras fuerzas no nos acompañan para solucionar los problemas que se nos presentan cada día…

A veces somos frías y distantes, cuando todo nuestro empeño es controlar nuestros defectos humanos y evitar tormentas emocionales traumáticos a los seres que tanto amamos.

madre obsesiva_LI

 

A veces somos gritonas, superprotectoras  e incluso tormentosas, cuando queremos darles a los niños todo aquello que sentimos que nosotras no recibimos.

Pero siempre somos las depositarias de todos los sistemas de culpabilidad existentes. Bienvenidos al mundo, ser madre es estresante y encima algunos sectores intentan quitarte tu carnet de feminista. Como si politizar el feminismo fuera un mérito de bandera y el feminismo no fuera un espíritu colectivo que busca nuestra libertad de decisión y movimiento. El rencor hacia otras mujeres no debería caber en el feminismo.

Ser madre es una actividad que no siempre pueda ser compatible con otras actividades laborales, con lo que te ganas el título de incapaz. Pero nadie ve que detrás de la incapaz, hay toda una serie de factores y circunstancias que van desde las propias cualidades hasta la cantidad y cualidad de la descendencia y las circunstancias del ecosistema. Quizás el problema resida en un ecosistema demasiado artificial y limitante, con una sociedad en pañales.

Pero no voy a culpabilizar al mundo ni acabar con mi madre. Voy a ponerme en el delantal lo que es mío. Me fascinan las mujeres, las adoro, cuanto más crezco más puedo idolatrar sus matices. Eso no quita que los hombres también me apasionen… (en menudo lío…), pero a veces en este mundo puedan ser un límite a mis deseos, tanto unos como otros.

La cuestión de mi vida es que la vivo yo, y debo hacerlo de acuerdo a lo que tengo y lo que soy. Igual que trató de hacerlo mi madre. Tendré éxitos y fracasos, pero deben ser ante todo míos, huyendo de las directrices y comprendiendo los consejos, sobretodo de donde vienen.

Igual que vienen los cumpleaños y no puedes pararlos y al final te resignas celebrándolos con alegría, como la vida. recordando a todos los que algún día compartieron contigo cumpleaños, y desearías que aún siguieran compartiendo cada día. Recordando lo que te dieron y se llevaron, lo que te quedaste y dejaste más tarde ir.

Borrar a las madres no es la solución al reloj que siempre marcha y no espera a que lleguen tus logros, es la solución a corto plazo del cobarde que deja una vida vacía y un armario lleno.

Mi largo plazo es invertir en entenderme a mí y a los míos, tener días buenos y días menos malos, perdonarme y perdonar, y no desviarme de lo que quiero y deseo, intentando no arrastrar culpas con mi ombligo. Y sobretodo llenar mis cumpleaños, con celular y con caricias, sin que uno quite el lugar del otro en la fotografía.

 

 


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