Ya soy madura

Ya está, he cumplido lo que tenía que cumplir. Ya no hay forma de negarlo estoy ahí, en la línea y ya no me queda más remedio que asumir que soy adulta.

Así que he decidido, como madre de tres hijos que soy, ¡Qué ya está bien de ser dependiente! Desde que llegué a los EEUU no dejo de oírlo ¡se me pone un mal humor! que por supuesto paga mi pendiente marido. Me niego. A partir de ahora voy a llevar el timón de mi vida. Aunque se me agríe el carácter o me convierta en mujer fatal… Se van a oír mis pasos por la calle.

timon

El viernes, dos días después de mi cumpleaños, empecé a saber de la famosa crisis, mi cabeza, habitualmente llena de pájaros, decidió llenarse de este tipo de afirmaciones. No contaba yo con los americanos, para los que todas las acciones deben llevarse bien planificadas y no pueden ser fruto de la espontaneidad, y menos de transformaciones espirituales. Para ellos el Karma debe ser un tipo de “tax”.

Decidí empezar por trazar un plan, (he ahí un signo de mi actual madurez), y me puse a buscar posibles objetivos para mi recién encontrada edad adulta. Tomé el ordenador y comencé a bucear en la red, mirando que podía hacer para reiniciar mi vida.

En ese momento, caí en la importancia de hacerme con el número de la Seguridad Social. Me estudié los requisitos, y me dí cuenta de que no “aplicaba”, pues entre ellos  estaba el dichoso permiso de trabajo.

Decidí ser más modesta en mis objetivos, teniendo en cuenta que no sé cuando me llegará el permiso de trabajo. Decidí entonces contentarme con el “Denial number”. Es el número que te dan cuando te rechazan para el número de la Seguridad Social, por no tener permiso de trabajo. Ese número es usado aquí como una especie de certificado, hasta para obtener una licencia de conducir. Y llegaron mis esperanzas… Siempre he tenido un don especial para que me rechacen en todas las cosas que son mínimamente serias. Por lo visto no suelo dar el perfil.

ordenata

Me puse a mirar cositas en internet, y de pronto una ventana se me abrió en el ordenador y empezó a gritarme. El día empezaba mal, justo cuando empezaba a madurar.

Intenté ser madura y escuchar con atención lo que me decían. Pensé, ¡menudo timo!, pero acto seguido me obligué a centrar mi atención, porque ya empiezo a ser mayor, y porque, en fin, la ventanita no paraba de gritarme. Decía que yo tenía un troyano que Microsoft había detectado.

¡Vaya cosa! por lo menos debo tener veinte… – Me reí para mis adentros.

Pero con esto de la madurez, de pronto, fue como si entendiera que quizás aquí, en los EEUU si era importante. ¡A ver si me iban a meter en la cárcel y luego me tocaba cambiar de sexo! Total, que en un arranque de madurez llamé al número que me decían.

Todo bien, les dejo entrar en el ordenador, me lo toquetean todo y de pronto… me piden mis datos bancarios. ¡Al carajo! ¡Ya basta de ser madura! quito la Wifi, y me pongo a borrar todos los programas que habían sido tocados ese día. Restauro mi ordenador a como estaba el día del dichoso cumpleaños.

supermumY en el camino pierdo mi Microsoft Oficce.

Pero soy optimista ¡Ya tengo el plan para el día, arreglar yo sola el ordenador y conseguir mi Denial number! Eso de tener plan me hizo sentirme aliviada y fuerte, ya me sentía un poco más madura, ¡Menos mal!, cinco minutos antes volvía a sentirme en pañales…

Una cosa estaba de camino a la otra, y lo mejor de todo, sabía donde coger el autobús. Todo parecía encajar. Toda feliz, madura y segura de mí misma, llegué al puesto informático de Harvard, donde Julio había instalado el software del ordenador.

Cuando llegué allí  e intenté explicar lo que me había pasado, me dí cuenta de que la cosa no iba a estar tan fácil, sobretodo cuando me preguntaron de quien era el ordenador. Media inmensa hora más tarde salí de allí convencida de que había cometido varios errores, entre otras cosas porque me pidieron que fuera Julio el que llevara el ordenador el próximo lunes. Mi autoestima no echaba cohetes, desde luego.

El viaje en el autobus camino de la oficina de la Seguridad Social me lo pasé prometiéndome a mí misma que no hablaría más que lo indispensable, y que utilizaría mis orejas para oír. Me supliqué a mí misma ser discreta. Actuar con cabeza y ser madura. Ahí, mi cabeza empezó a desbarrar de nuevo, comencé a imaginar mil historias con lo que pasaría después.

Tengo un ligero problema. Cuánto más tiempo paso en una sala de espera más raras son las cosas que hago luego. Lo juro, es un problema. Soy netamente literaria, empiezo a divagar y a inventarme mil historias, y acabo desbordando alguna por mi boca en cuanto me prestan la más mínima atención.

Cuando el policía me llamó, me salvó el miedo que 9les tengo y la cara de pocos amigos que tenía el hombre, debía compartir el lunch con la mujer que me atendió, porque además estaba muy delgado.

charlafuncionaria

Cuando por fin llegué a mi ventanilla, lo primero que hice fue abrir la boca, en plan buzón. No la dejé ni decir hola. Le conté todos mis planes de futuro. Mi intención de servir como voluntaria en colegios, mi deseo de conseguir la licencia de conducir… Todo parecían buenas razones para que me denegaran el número de Seguridad Social y me dieran el Denial number.

Cuando la mujer en un respiro que me tomé, me dijo que me iba a pasar a otra ventanilla, pensé que iba todo bien me iban a rechazar en condiciones. Me daban el Denial number seguro. En la segunda ventanilla fui todavía mas charlatana y eso que la mujer tenía una enorme…., (¡qué digo enorme era más bien gigante!), cara de mala vida para sus acompañantes. Por supuesto su cuerpo daba la impresión de haberse comido a más de uno.

Fue implacable, tanto que me levanté de la silla para poder oírla mejor. Me estaba rechazando, para el Security Number y ¡hasta para el Denial Number! Estos americanos no dejan de sorprenderme. Les gusta siempre ir más allá de tus expectativas. El motivo de su rechazo, que me faltaban motivos válidos…

polimiedosoPor lo menos no toqué suelo, salí animada, más cuando al salir de allí aún confusa, miré al guarda de la puerta, delgado y pálido, con cara de pocos amigos, y pensé ¡al menos yo no tengo que comer con ella!

Lo que está claro es que ahora soy más madura, no voy a rendirme, voy a volver el lunes, y así hasta que me den el denial number. Quizás si me ven todos los días, cada día un poco más madura decidan darme algo, espero que no duela.

 


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