Planificando el futuro

Admiro a la gente que sabe lo que quiere y lo hace. Me encanta ver, como consiguen plasmar sus deseos en la realidad. Sigo los pasos, (he leído manuales sobre como enderezar mi vida que matarían el afán por la lectura de cualquiera), y luego me salen cosas diferentes, a veces bienvenidas y otras… sobrevivimos. Cuánto más leo, peor. Luego no tengo tiempo.

Lo he intentado todo, pero ni con las nuevas tecnologías. Si uso el móvil para cualquier apunte en el calendario o poner una alarma, acabo enganchada en alguna guerra ajena en el Facebook, al Whatsap, al Twitter… Y ya no me da tiempo.

He de hacerlo de cabeza, y ese tipo de procesos artesanos, ya se sabe, son más lentos. Primero analizo la realidad, suele ser en momentos de agotamiento extremo, tras intentar ejecutar las rutinas de los niños, con ellos. (Obsérvese que no he utilizado el infinitivo “lograr”)

planificando

En esos momentos soy consciente de la necesidad de algún tipo de planificación previa. Me acomodo en el sofá, intentando someter mi instinto primario de lucha, y me quedo mirando al frente mientras pasa la tormenta. Es curioso cómo en esos momentos uno puede llegar a verdades trascendentales sobre sí mismo.

Normalmente a la mañana siguiente, cuando toca la limpieza general, mientras mis pequeños independentistas están en el colegio, intento planificar. Cuantas mas cosas tengo por hacer, más tiempo me lleva y menos cercano es el objetivo. Y ya claro, no me da tiempo.

A veces finalmente la planificación me obliga a elaborar algún tipo de consulta externa, y quedo con alguien esa misma mañana, y entonces se produce el fenómeno “planificación pendiente” o lo que yo llamo “sueños de grandeza”. De estas sólo llegan a la realidad el 0.000001%.

Cuándo finalmente consigo establecer la planificación, intento abarcar el proceso de ejecución. El proceso normalmente suele enmarcarse en uno de estos tres casos:

El Aplazamiento. En el 99,99% de los casos conduce al conocido “fuera de plazo”

La Ejecución del Plan parcial. Esto es, cuando empezamos bien y alcanzamos una meta menos ambiciosa dirigidos por la tendencia de la realidad.

Ejecución “Inestable”. Mi verdadero “yo” se rebela a la rigidez del plan inicial y hace lo contrario de lo que había planificado hacer.

Pondré un ejemplo, estos días han sido las “Confference teacher” de la escuela de los niños. Una semana durante la cuál los profesores ven a todos los padres, dando de diez a quince minutos por res. Con alguien como yo, con un par de récords en duración de entrevistas escolares allá en España, Julio vio la necesidad de llevar a cabo una planificación.

corriendo

No lo llevábamos mal, la verdad. Habíamos sacado tiempo un par de semanas antes para hacer una planificación eventual lo más confortable posible, dado que tenemos tres hijos, aunando todas las fechas en un mismo día, y las habíamos anotado en el calendario Google. Todo controlado.

Pero nos salió el Plan Pendiente, cuando llegamos en el último momento, corriendo y terminando nuestro plan aplazado a la carrera, orgullosos de estar en hora por un segundo, las profesoras nos tuvieron que informar de que nuestra entrevista estaba citada el día anterior. Entonces decidimos junto a las profesoras un aplazamiento, ellas nos contactarían. Nos quedaban otras reuniones.

Mientras esperábamos analizamos de nuevo la situación y decidimos adelantar parcialmente alguna de las otras citas. Sólo disponíamos de diez minutos por visita. Acordamos escuchar primero y preguntas concretas después.

Adelantamos la cita de la lengua inglesa, pero no estábamos preparados para el límite de los diez minutos. Claramente, sólo habíamos hablado de uno de los tres. Aplazamos a la hora prefijada.

Corriendo a la cita con la profesora de la pequeña. Comenzó la “Ejecución Inestable”  ante el castellano de la profesora, un chorro de conversación irrefrenable asomó por mi garganta pero un par de avisos gestuales de Julio consiguieron que rumiara mis palabras y nos ciñéramos al plan inicial. Oír y callar, excepto para apuntes precisos. Aún así nos habíamos excedido diez minutos.

Volvimos a vernos con la profesora de lengua inglesa. En el segundo intento fue muy productiva, y ciñéndose a los planes previstos. En mi imaginación yo ya era la mejor mamá.

interrupción

Fuimos entonces a la visita con los profesores de la mayor. Existían varios puntos de riesgo, alta necesidad de información práctica, factor tiempo, y periodo hormonado de Middle school. Era un cóctel Molotov para mi perfil. Pero necesitábamos saber como le iba en la escuela, y seguimos adelante.

Al principio fue bien, habló el profesor de ciencias sociales, muy centrado en su asignatura y apenas dije nada, mientras estaba en shock por la última llamada de casa avisándome que en parte de la vajilla había sucumbido a los encantos de mi hija menor. Pero cuando el profesor de ciencias y matemáticas empezó a hablar, ¡Entendía su inglés!, mi confianza se afianzó, y ocurrió, el modelo de la ejecución Inestable….ya era tarde no había nada que hacer. La ejecución pasó de “plan Parcial” a “plan Inestable” en una décima de segundo.

Mi chorro comunicacional se abrió paso por la garganta y le dí una auténtica clase magistral sobre los trabajos de grupo y el trabajo cooperativo. El hombre abría la boca entre sorprendido e impactado, y cuanto más observaba su expresión peor, más hablaba de forma compulsiva, no podía parar, Julio cerró su cuaderno, se levantó y me salvó con el método del reloj tras tres intentos. Finalmente el profesor estaba tan sorprendido de no haber podido mediar palabra que Julio consiguió encajar una ejecución de  aplazamiento.

Menos mal que ahora cuando me ve ya ni habla. Tampoco me mira. Por si me arranco de nuevo. El hombre en la última entrevista se parapetó detrás del ordenador, tecleando el ordenador compulsivamente ante el terror patente a mi chorro verbal incomprensible, y otro aplazamiento. Hablaron Julio y otras dos profesoras que nos acompañaron, creo que las habían elegido por ser mujeres y hablar en castellano, a ver si alguna podía entenderme.

Aún estamos esperando su sumario de la reunión en la que conoceremos que es lo que nos quería contar y aún no hemos recibido información acerca de la cita pendiente con las profesoras de Juan. Lo bueno de todo esto es que mágicamente seguimos sobreviviendo y todavía no somos conscientes de haber recibido una moción de censura.

Pero seguiré planificando a ver sí en una de estas consigo ceñirme al plan y llevarlo a la realidad, a pesar de que cada vez soy más consciente de mi perfil creativo, más relacionado con la práctica en resolución de conflictos que a la planificación de acciones realistas.

 

 

 


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