El día de la madre

Como siempre olvidé ese día. Cargada como estaba de las tareas y mis lealtades, soñé como si nada, olvidándome de mi imagen en el paso del tiempo, ignorando el calendario, y marcando nuevas fechas al ritmo de vuestros anhelos.

Aquel día caminé entre las sábanas sin llegar a levantarme, hasta que al oír vuestros murmullos juguetones me salieron alas en los pasos, me llevaron ellas, veloces a vuestro encuentro, ya en el suelo.

Cogí las fuerzas que el espíritu ya no soportaba y las volqué en vuestros anhelos. Aquel día, como todos, empapé mis pasiones de vosotros. Bloqueé mi travieso espíritu con la paciencia y nublé mis ambiciones con la nebulosa de los deberes.

Aquel día lo llené de alegrías, con el fin de enderezar vuestros pasos, y lo llené de objetivos buscando encontraros lejos de las sombras.

Aquel día, como todos los otros, respiré de vuestras risas, y miré por vuestros ojos, sin alcanzar a resignarme ante vuestros lamentos. Luché valiéndome de los conocimientos que vuestros juegos van inculcándome a diario, y si bien a momentos, me descubrí sorprendida que ya vuestros pasos no comparten mi destino, os observé desde lejos creciendo en mi alegría.

Aquel día como todos, desde que soy yo, mi lealtad se durmió en vuestras manos, y cuando ya los pasos no me aguantaban, deposité mis pensamientos en vuestro regazo.

Aquel día fui como cada día muriendo y creciendo, riendo y rabiando hasta la última gota, dejando para mañana hallar cuál será mi horizonte, cuando no os giréis ya sobre vuestros talones para avistarme.

retrato niños


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